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18 de mayo de 2013

Sambenito

La cajera del super estaba enfrascada en una conversación con un cliente. Mientras iba pasando los productos por el lector aprovechaba para consultarle e informarse sobre la gravedad de hacer una falsa acusación. El cliente le contestaba con mucha seguridad, tanta que la cajera le pregunta ¿Usted a qué se dedica?. El cliente, que ya había acabado de guardar su compra, le contesta con una sonrisa en la boca: "soy inspector de hacienda".
Creo que el hombre ya sabía cual iba a ser la reacción de los presentes más cercanos y de ahí su sonrisa y su tono algo elevado. Y como no, la respuesta no se hizo esperar. De pronto la cola de los pendientes de cobro reaccionó en cadena, bastó que el primero lanzase un "que susto!" para que todos los demás, la cajera y yo incluidas, estuviésemos a punto de santiguarnos como si hubiéramos visto al mismo demonio.
Creo que en susurros alguien invocó un vade retro...

Y seguro que este señor es una excelente persona. O no.


15 de mayo de 2013

Y No se sabe Por Qué


Se deja de querer...




Se deja de querer...

y no se sabe por qué se deja de querer;

es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto qué cosa se nos fue.



Se deja de querer...

y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.



Se deja de querer...

Y es como el ciego que aún dice adiós llorando

después que pasó el tren,

o como quien despierta recordando un camino

pero ya sólo sabe que regresó por él.



Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,

y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al recogerlo se evapore también.



Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras

sin seguir ni volver,

y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer...
y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel,

o escribir en la arena la fecha de mañana

y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.



Se deja de querer...

y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,

y es como la sortija que se quitó del dedo
y solo así supimos... que se marcó en la piel.



Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer.

José Ángel Buesa. 
(Cienfuegos, Cuba, 1910-Santo Domingo,República Dominicana, 1982)


Lloré con sollozos y lágrimas cuando escuché narrar este poema; es triste y hermoso.
Y real. 
Duele que te dejen de querer, pero dejar de querer duele también.



11 de mayo de 2013

Prejuicios

Una vez hace ya algunos años, uno de mis hijos llegó de la escuela transmitiendo pestes sobre lo insoportables que le habían resultado sus últimos contrincantes en una liguilla de futbol escolar. 
Que si eran unos pijos, que si su uniforme era "tan uniformado", que si el pelo, que si... en fin no se libraron ni los padres que estaban animando el encuentro. Los padres de "los otros", claro.
Yo le escuchaba mordiéndome la lengua a ratos, lo que quería decirle sabía que podía hacer explotar una ira aún mayor pero a la vez creía que tenía que encontrar la manera de decirle lo que le quería decir de forma que, al menos, le hiciera reflexionar. En una de éstas pensé que quizás si lo hacía en modo pregunta no pensaría de entrada que estaba defendiendo lo indefendible (para él) y tal vez conseguiría que esa furia se diluyera. 
"Hijo, dime una cosa ¿tu enfado es porque realmente eran unos imbéciles o porque de alguna manera sientes cierta envidia por lo que aparentan y porque disponen de cosas a las que tu no tienes acceso?". 
La respuesta automática fue un no rotundo a la segunda opción, pero al poco se fue calmando y empezó a contemplar la posibilidad, y a manifestarlo, de que seguramente no todos esos chicos "ricos" fuesen unos gilipollas y que porqué no, a unas deportivas como esas no le haría ningún asco (...tonto no es,...mi hijo).

Tendemos a prejuiciar aquello que es diferente a nosotros unas veces idealizándolo y otras denostándolo.

Simplemente llevamos otro uniforme y gilipollas hay en todas partes.

5 de mayo de 2013

En Color Nube

Tuvieron su momento, los muebles de pino llegaron, o volvieron, a las casas en un intento de reinventar un modo de vida menos ostentoso.
Sí, tuvieron su momento pero como dice la canción "todo pasa" y yo añado "y algo queda".
Porqué no si podemos renovarlos y alegrar nuestra casa sin necesidad de grandes desembolsos económicos?
Este sobrio mueble auxiliar para el televisor se convirtió en este otro de aspecto mucho más actual y acorde con la nueva decoración del resto de la estancia.
En gris nube y con nuevos tiradores, ahora metálicos, que le dan ese ligero toque de look industrial que tanto se reivindica en las nuevas tendencias de decoración.
Parece otro y quién sabe, quizás en unos años vuelve a pasar por el taller para su correspondiente puesta a punto.

3 de mayo de 2013

Para Gustos...

Capaz que me esté volviendo algo friki, o quizás no es que me lo esté volviendo y sea que siempre lo haya sido... sea como sea, la cosa es que tenía ganas de compartir mi última frikada: "Vaya vecinos" ("The Neighbors") una  serie que echan en FDF los viernes a las 9'30.

Una típica no tan típica familia americana, los Weaber, se traslada a vivir a una cómoda urbanización a las afueras de la ciudad para ganar en calidad de vida. Sus nuevos extravagantes y extremadamente amables vecinos se comportan de manera inquietantemente sospechosa; pronto descubren que se trata de una comunidad de alienígenas que llevan 10 años en la Tierra y que aprovechan ese primer contacto con los humanos para aprender de sus costumbres lo que generará situaciones francamente cómicas.

Yo, en mi frikismo asumido, he encontrado en esa comicidad facilona e infantil un punto de profundidad, de crítica ligera, de optimismo. De sonrisa tierna pero con mensaje.

Si tenéis ganas de pasar tres cuartitos de hora  sin más pretensión que la de desconectar, os recomiendo que lo hagáis en compañía de estos adorables personajes.

1 de mayo de 2013

Pasados Por Agua... Y No es Una Receta de Cocina

Con tanta agua cayendo sin parar desde varios días atrás y con unas previsiones bastante desalentadoras, el día no pintaba nada bien.
"Ya nos las arreglaremos"
"¿Estás segura?"
El plan era patio, bufet y 22 invitad@s... A partir de las 14'00 del último domingo de abril.

13'50: "riiing".
Ya no había vuelta atrás.

Y menos mal, porque sí, porque llover llovió, pero también es verdad que no hizo falta el sol porque tod@s ell@s fueron mis mejores soles.
Sus risas y su cariño iluminaron el día y me acompañaron bebiendo juntos del vaso que está ya medio lleno. 

Y además dejó de llover!

21 de abril de 2013

Tesoros

Cuando tengamos un momento me ayudas a bajar esa caja... 
Qué caja?
Esa grande que está encima del armario del distribuidor... está ahí desde que nos trasladamos, no recuerdo ni lo que contiene.
Pues ahora.
Sí?
Sí, me ha entrado curiosidad...

Era una caja común de cartón, las típicas que recoges de aquí y de allá cuando tienes que hacer un traslado. Hace trece años, tal y como llegó, la subí a lo alto del armario de obra, la tapé con una tela y ahí quedó. Sabía que dentro había guardado un montón de cachivaches que adornaban mi antigua casa. En la que nos mudábamos, por razones de espacio, tenía que prescindir de muchas cosas prescindibles pero entonces no lo suficiente como para deshacerme definitivamente de ellas. 

Mi ayudante, mi hijo menor, era entonces casi un bebé ahora es un tiarrón mucho más alto y más fuerte que yo. No ha necesitado ni escalera para cogerla, ha estirado sus largos brazos y en un plis estaba en el suelo.
Montones de paquetitos envueltos en papel de periódico...
Anda esto es...
Mira esto me lo regaló...
Esto lo hicisteis vosotros...
Esto era de mi padre...
Esto de mi madre...
Esto lo tiro....

He recuperado alguno de los tesoros, les he vuelto a hacer hueco en mi vida.
Solo tienen valor para mí y los quiero seguir guardando. Mirarlos, recordar de donde vienen, forma parte de mi historia, pedacitos de mi vida que de otra manera quizás no sería capaz de revivir.
Algunos se los ha quedado mi hijo... Quizás también él algún día recupere parte de su historia abriendo una caja. Quizás en esa caja haya guardado mis tesoros ahora suyos y cuando les quite el periódico amarillento recuerde el día que me ayudó a bajar la caja.
Me gusta tener tesoros.

19 de abril de 2013

No Te acosarás Sin saber Una Cosa Más... O Dos.

¿Lloverá?
Dicen que cuando las golondrinas vuelan bajo es que va a llover.

La naturaleza es sabia, las golondrinas vuelan bajo para atrapar a los insectos que no pueden volar alto porque las bajas presiones se lo dificultan... las bajas presiones propician la lluvia. Ergo, cuando las golondrinas vuelan bajo, probablemente, lloverá.

Las avispas son carnívoras. Las abejas no.

Además de disfrutar de una excelente e inmejorable compañía, aprendí esas dos cosas.

12 de abril de 2013

ASÍ CONOCÍ A LUCÍA. -5. El Otro Mundo de Mi Madre

"Sentada en la silla presidencial de la mesa de caoba estilo inglés para doce comensales mi madre fumaba mientras veía pasar el tiempo. O eso es lo que parecía. Pero no, mi madre no veía pasar el tiempo, lo dejaba pasar y  el tiempo, inevitablemente, pasaba.   
A sus espaldas esos enormes ventanales con vistas a la Avenida contiguos a los de la biblioteca, enfrente el sofá marrón esquinero en el que nos sentábamos a ver la tele.
Mi madre no se sentaba en el sofá. Ella siempre se sentaba en la silla presidencial de la mesa de comedor. Desde ahí, mi madre iniciaba su propio viaje. Su viaje interno. Nunca sabré dónde iba. Pero creo que allí se olvidaba del aquí, de su aquí.
Del nuestro no, mi madre siempre estaba."

Parecía que Lucía por fin podía hablar de su madre sin dolor, con añoranza y sin dolor.


Nota: Si queréis saber más de Lucía, pinchar en los enlaces.


7 de abril de 2013

Respira. O la Magia de la Goma Laca

Asfixiados por el barniz (de poliuretano, a pistola y con color) estos muebles pedían a gritos que se les liberase de su secuestro.
Extremadamente resistente, este tipo de barniz requiere una intervención algo agresiva para poder despegarlo. La pistola de calor ha sido mi aliada. Soplete y espátula, capa por capa hasta la madera virgen. Repaso con decapante y estropajo de aluminio, papel de lija y por fin... a hidratar. Aceite de linaza, reposo y.... la mágica goma laca. A muñeca, por supuesto.

La madera vuelve a respirar, recobra sus tonos originales, sus betas y sus nudos.
Su identidad. Embellecida pero Ella.

 Antes                                Después





31 de marzo de 2013

Mona Tao

Como ya es tradición todos los años por estas fechas le regalo a mi ahijado la mona de Pascua.Parece que esto le correspondería al padrino... pero dónde está el padrino? El padrino no está.
En fin que la cosa es que, con todo mi amor y cariño, cada año me pongo manos a la masa y mente a la imaginación y a pintar monas.... 
Esta vez, pensando que el niño ya no lo es tanto pero tampoco tan poco como para que ya no le toque mona, decidí hacer algo muy diferente y muy poco pascuero a lo que la tradición manda...

Así empezó: gran galleta partida y dos galletitas....

Chocolate blanco...Chocolate negro...

No es una mona al uso pero estamos en Pascua...

 Así que, por qué no? puestos a liarla, liémosla del todo....


Mona de Pascua Yin Yang con huevo y pollito.

Espero que le guste!


Cualquier idea puede ser vista como su contraria 
si se mira desde otra perspectiva. 
Y viceversa.


23 de marzo de 2013

ASÍ CONOCÍ A LUCÍA- 4. Dualidad

"No sé si lo he heredado, si va con mi código genético o si es de esos rasgos que se adquieren a fuerza de escucharlos.
Mi familia siempre ha dicho de mí que tengo dos personalidades, una de día y otra de noche. Un biorritmo cada 12 horas
Niña solitaria, silenciosa, independiente, esquiva ... por el día.
Niña social, alegre, festiva, cariñosa... a partir de la puesta de sol.
Diría que a estas alturas de la película conservo esos dos biorritmos pero su periodicidad es totalmente aleatoria, ya no es el día y la noche. Como tampoco es o blanco o negro. O todo o nada. Aunque casi.
Creo que mi familia, sin proponérselo, contribuyó a acentuar algo que posiblemente ya llevaba escrito en mi mapa. De hecho, antes de nacer ya tenía dos nombres, pero dos primeros nombres, no dos nombres o tres por imposición de las leyes de registro, no, dos primeros nombre propios por si acaso.
Por aquel entonces mi madre y una sobrina de mi padre estaban embarazadas a la vez, una (mi madre, claro) de mí y mi prima de mi prim@segund@. Las dos futuras mamás querían que su futur@ hij@ , si era mujer, se llamase Cristina. Yo nací antes, poco antes, y mi madre, que ni por asomo quería que su hija se fuera a llamar IGUAL que su primasegunda, decidió llamarme Lucía, por si acaso...
Hasta ahí bueno, pues eso, Lucía. Pero no, resulta que mi prim@segund@ nació varón y le llamaron José Luis. Tócate los piés!. Mi madre ni corta ni perezosa "ah sí? pues Lucía entonces va a ser Cristina".
Cristina para arriba, Cristina para abajo... así nueve años. 
Ya me estaba bien llamarme Cristina. Hasta que dejó de estármelo.
En uno de mis innumerables cambios de colegio conocí a la que  fue una de mis mejores amigas, Lucía, Lucía Sánchez....Y además, la sita Pilar, tutora de mi curso, decidió que debía alertarme de losposiblesriesgos de hacerme llamar como en realidad no me llamo. Y ya la tenemos, se juntaron el hambre con las ganas de comer. Mejoramiga... futurosposiblesproblemas... Cristina a partir de ahora se llamará Lucía. 
Claro a la gente que me conocía por Cristina les costó adaptarse al cambio y por supuesto, a mi familia más.
Esto es lo que pasaba, por ejemplo, cuando me llamaban por teléfono. "Está Lucía?. Sí, ahora se pone: CRISTINA, al teléfono!".

A día de hoy aún soy Cristina para algunos, aunque Lucía para los más. No me molesta, me parece gracioso.
Sin ir más lejos, el otro día conocí a una amiga de una amiga de mi hermana. La amiga le dijo a la amiga de mi hermana que había conocido a la hermana de su amiga, o sea a mí. Pero la amiga común le cuestionaba que yo fuese la hermana de mi hermana porque la hermana de su amiga se llamaba Cristina, no Lucía!
Incluso alguna vez desconociendo mi nombre, y por supuesto mi vida, han creído que me llamo Cristina... Curioso, no?"

Lucía me contaba esta anécdota tiñéndola de humor, pero ella sabía que no era más que una metáfora...

15 de marzo de 2013

Del Odio al Amor

Casi me da un pasmo cuando nos llegó algo parecido a esto (me olvidé de hacer fotos del "antes" pero aún era más oscura) al taller...


Su dueña no sabía muy bien qué hacer con ella, si restaurarla y dejarla como el original, si renovarla pintándola o si devolverla a donde había venido. A éstas alturas de sus dudas yo aún no había visto la pieza; le propuse esperar a tomar una decisión cuando la tuviésemos entre manos.
La vi y fue odio a primera vista, pero le di (o me la di a mí) la oportunidad y, primero de reojo, me la volví a mirar.
Me propuse mirarla con cariño, mente en blanco... y la vi. 
Y empecé, a pintarla y a amarla...



Su dueña, también.


En blanco casi impoluto, solo unos leves desgastes en molduras y patas para darle profundidad.
Con presencia pero liviana, ahora brilla por ella misma.

10 de marzo de 2013

En Infinitivo

Sin cuándo, ni cómo, ni qué... 
En infinitivo.... Sin fin y sin límites.
Una despedida sin plazos, o un adiós sin despedida.  
Imperecederamente. Sin condiciones.

No se si es coincidencia o consecuencia pero el caso es que me está llegando ese momento del que había oído hablar pero al que no había prestado demasiada atención, seguramente por que no me había llegado a mí, ese momento de introspección y de revisión de tu propia vida. De hacer balance, de rescatar y de descartar.

Hace mucho tiempo una persona muy querida me regaló un libro con una dedicatoria "Este es un adiós diferente,....... un adiós en infinitivo.....", creo que hasta ahora no había tomado conciencia de cuanta verdad contenían esas palabras escritas por alguien que acababa de dejar la adolescencia, creo que ni él mismo tenía conciencia, es más creo que él ni se acordaba de haberlas escrito. Desde luego lo que es seguro es que ninguno podríamos haber imaginado que fuese rozando el ecuador de nuestras vidas cuando empezasen a cobrar algún sentido, al menos para mí.

Ahora, después de bucear por mi pasado, quiero y debo trabajar mi presente. Quiero que en mi futuro, cuando toque la última revisión, pueda sentir que estoy en paz conmigo misma.


2 de marzo de 2013

Las Cosas Por Su Nombre

A veces aunque uno no quiera, aunque intente utilizar los términos más precisos, aunque trate de eludir palabras dolorosas, aunque piense que ojalá se las pudiera haber ahorrado, a veces no puede evitar herir.

Llamar a las cosas por su nombre tiene un riesgo, pero creo que ese riesgo vale la pena correrlo. Puede que las consecuencias rompan definitivamente algo pero también puede que creen un lazo mucho más sólido.
Yo me he encontrado con ambas situaciones y en ambas posiciones. Porque sí, porque también a veces aunque hayan intentado decirme las cosas de la mejor manera posible, cuando me han dicho algunas cosas por su nombre, no han podido evitar herirme.

Un silencio da pié a una interpretación, siempre te queda el recurso de inventarte la respuesta que más te convenga: para crearte expectativas falsas, para darte argumentos para enfadarte, para justificar... 
A veces es igual de duro tener que decir las cosas por su nombre como escucharlas porque insistir para que te entiendan y a la vez intentar no herir tiene un límite y al final acabas hiriendo y eso es justamente lo que querías evitar. Si te dicen las cosas por su nombre, no insistas.

Pero también es verdad que decir las cosas por su nombre y escuchar el nombre que les ha puesto el otro, ayuda a entender. Y a rectificar.
Y eso, cuando pasa, une.