
Nos pareció que aunque pudiésemos recuperar su buen aspecto eliminando el barniz, nutriendo la madera y volviéndolo a barnizar, seguiría siendo un mueble demasiado aburrido.
Lo pintamos casi en su totalidad en rojo china, manteniendo las molduras y patas en madera y cambiamos los clásicos tiradores por otros de inspiración oriental decorados con motivos florales.
El resultado salta a la vista.
Ahora a cualquiera de nosotros nos podría apetecer tenerlo en casa iluminando cualquier rincón.
Precioso!!!
ResponderEliminarEl primer mueble que Susan y yo compramos cuando decidimos que un día seríamos compañeros de vida fue un chifonier.
Estuvimos muchos años sin saber dónde ubicarlo, porque a pesar de ser precioso (sencillo, elegante, noble) no pegaba en ningún lado.
Finalmente, en el 93, y creo que lo compramos en el 76, al adquirir la casa de la Cerdanya, encontró su lugar. Y ahí sigue.
Siempre recordaré una frase que Susan me repitió muchas veces: "Esta pieza -la que fuese- es tan bonita, que ka vanos a comprar porque ya encontrará su sitio algún día".
Y siempre fue así.