
Francamente estoy muy indignada, pero mucho. No entiendo que algunos crean que pueden transformar en obligación lo que para todos es un derecho.
Señores que estoy trabajando, no robando! Que a mí todo esto me afecta como a todos pero quiero y tengo que trabajar!
No soporto que me obliguen a nada, no soporto que me digan lo que tengo que hacer y no soporto que pretendan que me sienta mal por haber decidido coger los guantes, la bata y ponerme a rascar un mueble en vez de una pancarta y ponerme a gritar. O lo que es peor, pintorrajear paredes, quemar contenederos o amedrentar al prójimo.
¿O es que haberme quedado en casa o cualquier otra alternativa menos ir a trabajar hubiera sido más correcta?
Al final tengo la sensación de que los unos y los otros juegan con las mismas armas...
¡El puto miedo!